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martes, 9 de julio de 2019

Fundación Díaz Caneja - Palencia










Sátiras (2)

No hubo en toda la ciudad, Ceciliano, ninguno que quisiera tocar a tu mujer gratis, mientras se podía: pero ahora, desde que le has puesto guardianes, la turba de sus amantes es enorme: eres un hombre ingenioso.
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El que prefiere regalar a Lino la mitad en lugar de prestarle todo, prefiere perder sólo la mitad.
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Carino goza de muy buena salud y sin embargo está pálido. Carino bebe poco y sin embargo está pálido. Carino hace bien la digestión y sin embargo está pálido. Carino toma el sol y sin embargo está pálido. Carino tiñe su piel y sin embargo está pálido. Carino se dedica a lamer coños y sin embargo está pálido.
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Escribí, no me contesta nada Nevia, por tanto no se me entregará. Pero pienso que ella ha leído lo que le escribí: por tanto se me entregará.
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Robas todo lo que se te pone a un lado y a otro, mamas de cerda y espinazo de puerco y un francolín servido para dos, medio mújol y un lobo entero y un flanco de murena y un muslo de pollo y un pichón bañado en su propio jugo. Cuando todas estas cosas están ya guardadas en tu pringada servilleta, se las entregas a un esclavo para que te las lleve a casa. Nosotros, turba que no tiene nada que hacer, permanecemos reclinados. Si tienes algo de vergüenza, devuélvenos la cena. No te he invitado para mañana, Ceciliano.
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Mientras dudas qué vas a ser, puedes ya no ser nada.
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«Quinto ama a Tais.» «¿A qué Tais?» «A Tais la tuerta.» A Tais le falta un ojo solo, a él los dos.
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Dicen que Cinna escribe pequeños versos contra mí. No escribe aquél cuyos poemas no lee nadie.
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Te había fijado, Filomuso, tu padre dos millones de sestercios mensuales y te los iba dando día a día, ya que tu placer se veía amenazado por la pobreza del día siguiente y había que darte diariamente para tus vicios. Al morir, él te dejó heredero universal. Tu padre te ha desheredado, Filomuso.
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Tú solo tienes posesiones y tú solo, Cándido, dinero, tú solo tienes vasos de oro, tú solo tienes vasos murrinos, tú solo tienes másico y tú solo cécubo del año de Opimio, y tú solo tienes inteligencia y tú solo tienes ingenio. Tú solo tienes todo esto -no pienses que yo quiero negarlo-, pero a tu esposa, Cándido, la tienes en común con todo el mundo.

Marcial